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Dando respuestas a Luz


Resulta que “una lectora” de la bitácora estuvo por aquí hace un par de días para dejar un comentario que me pareció medianamente inteligente, así que lo publiqué. Le di respuesta a algunos de sus planteamientos y le invité a continuar con el debate.

Pueden ver la entrada y los comentarios que produjo acá:

El nombre de esta entrada se debe a que quien hizo el comentario dijo llamarse Luz y ser matemática, par de afirmaciones que pongo en duda, considerando el estilo que tiene de escribir y de intentar debatir.

Esta persona volvió y dejó un comentario largo, con ciertos enredos e insistencia en que su gallo ha de ganar, aunque esté pelón, como dice mi madre. Como su comentario era demasiado extenso y no quise dejar sin responder muchos de sus enredos e historias, no lo coloqué en la zona de comentarios de aquella entrada, sino que quise hacer una nueva (es decir esta). Les dejo los comentarios y mis respuestas, y ofrezco disculpas por lo extenso.


Estimada Luz:

Veo que volvió, lo cual celebro y le agradezco. Al estilo del Centro de Investigación en donde estudié la Maestría, le respondo intercalado:

Hola profesor,

¿Qué es creer?, ¿De dónde le proviene a usted la razón? usted no responde aún a esa pregunta. Vea usted lo siguiente, no existe un ser humano en toda la tierra que no crea en algo. Usted puede negar esto, pero al afirmar que la matemática es su regla de vida, que lo es, está descansando sobre un factor externo a usted para tomar sus decisiones y convencerse así mismo de que Dios no es tal.

Saber, mi estimada Luz, es haber adquirido un conocimiento con base en la experiencia directa o indirecta, es decir, por experiencia de otros, pero que está basado en hechos demostrables y comprobables mediante experimentación.

Creer, en cambio, es concederle un valor de veracidad a alguna afirmación, dicho, existencia o ente sin que haya forma de comprobación de lo que se dice o afirma. Es interesante esta pregunta porque es la base de la diferencia entre creyentes y ateos: el que sabe no necesita creer; y el que cree, dejó de saber para confortar su psique con una fantasía que le resulta tranquilizadora.

Usted dice que es matemática, lo cual comienzo a dudar, pero si lo fuera (y si no, de igual modo) me gustaría saber cómo afirma tan categóricamente que “no existe un ser humano en toda la tierra que no crea en algo”. Permítame informarle que no tiene usted manera de saber eso, ¿o es que ya fue a preguntarle a todos? Déjeme hacerle una segunda revelación: ya encontró un contraejemplo, porque yo no creo en nada. NADA. Ni su supuesto dios loco y egocéntrico (palabras duras, pero así es la cosa, ¿cómo hacemos?), ni en ángeles ni demonios ni brujas ni espectros ni fantasmas ni santos ni vírgenes (y en estos tiempos menos), ni en duendes ni en goblins ni en santa claus, ni en el ratón de los dientes y un larguísimo etcétera. Explíqueme qué es eso en lo que, según usted, creo y muéstreme evidencias de ello y tal vez le daré un punto por lograrlo y seguiremos hablando al respecto. De otro modo, preferiría que pasáramos a otro tema.

La veo muy preocupada insistiendo en que la matemática es mi regla de vida. Le digo, de nuevo, que las matemáticas no hacen milagros. Explican muy adecuadamente una buena cantidad de fenómenos físicos, químicos y naturales que de otro modo sería muy difícil comprender, ya no digamos dominar o modificar. De eso a que a mí o a alguien más le vayan a dar la solución a todos sus problemas existenciales, media un abismo tan grande como el de decir que viviré para siempre por creer (es decir, asumir como cierto sin tener prueba alguna) que un hombre invisible que vive entre las nubes ve todo lo que hago todos los minutos de todos los días (mire que hay que ser demasiado ocioso para entretenerse así con lo que yo hago). Y ya que andamos en esto, en realidad no fueron las matemáticas las que mataron a dios en la demostración del comentario anterior, sino la lógica, que es una de las tías de las matemáticas. Usted que es matemática, dígame ¿quién es la madre de estas?

¿De dónde me proviene la razón? Le diría que de donde le proviene a todo el mundo, pero mi experiencia indica que en realidad eso de “todo el mundo” es una exageración tremenda cuando se trata de razonar. Supongo que un biólogo o un neurólogo podrían explicarlo mejor, pero hasta donde entiendo, la capacidad de raciocinio es un proceso complejo de la actividad cerebral, así que debe provenir de comunicación entre neuronas, lo cual se hace a través de compuestos químicos. Es decir que se trata de un proceso químico y biológico que, en última instancia, debería hacernos capaces de seguir un razonamiento lógico, de aprender cosas nuevas y discernir entre lo que luce sensato y razonable y lo que suena a franca chanza.

Usted tal vez dirá que a usted la razón se la dio dios, lo cual es lo mismo que decir “no sé y no me interesa saber, y por eso se lo achaco a mi culpable favorito”.

Dice que “recurro a un ente externo”… ¡afortunadamente! Si tuviera que recurrir solamente a los entes internos, no podría hacer mucho más que una planta… ¿Ahora me dirá usted que dios está dentro de usted? ¿No le parece un poco pretencioso creer que un ser tan poderoso vive dentro de uno? Así que me parece que usted también acude a un ente externo, además de existencia muy discutible, para explicar cosas que parece no entender. A mi favor tengo que los procedimientos lógicos tienen una base firme puesto que explican fenómenos observables y dan resultados comprobables.

Son interesantes sus palabras, vamos a analizarlas por favor.

¿Comprende usted este mundo?, ¿Sabe como funciona en su totalidad?, ¿Sabe el origen de todas las cosas? No me parece caótico, me parece que el hombre es caótico por cuanto se ha alejado de Dios, y que las tinieblas en si, no son otra cosa que la ausencia de la luz, como el mal, es la ausencia de Dios, no del Orbe, sino de la vida del hombre por su necedad y rechazo a Su Creador.
¿Cómo puede formular un concepto de caos, sino tiene un parámetro de comparación, es decir, el orden? Al afirmar que el caos existe, estás dando por sentado que existe el orden. ¿De dónde proviene ese concepto?
Los cristianos creemos que Dios es el “Autor de la vida, y es quien sustenta todas las cosas…” Creemos además que es Dios el origen de todo, y todo lo que El ha hecho es bueno en gran manera, también afirma la Sagrada Escritura que El hizo al hombre recto, pero ellos siguieron muchas disoluciones.

¿Que si comprendo este mundo? Hago intentos válidos con la información con la que cuento y hasta el alcance de mis conocimientos y limitaciones de tiempo y recursos; y más no puedo hacer, ni me preocupa mucho.
¿Por qué no me preocupa? Le comparto una historia:

Érase una vez un sabio al que el rey le preguntó: “¿cómo resolveremos este problema?” A lo que el consejero respondió llanamente: “No lo sé”. El hijo del monarca se indignó y le espetó: “¡Pero mi padre te paga por lo que sabes!” a lo cual el sabio replicó: “Afortunadamente para él. Si me pagara por lo que ignoro, no le alcanzaría con todo el oro del reino”.

¿De modo que este mundo no es caótico? ¿Sabe una cosa? El problema con muchos creyentes es que, como no hacen uso del raciocinio (desde que se apearon de él para afirmar que hay seres invisibles que los harán inmortales a condición de que los amen y alaben ahora por más miserable que sea su vida) dicen muchas cosas sin reflexionarlas, hacen generalizaciones chabacanas y no ven mucho más allá de su nariz. El que “su mundo” parezca lindo y estable, el que su vida sea medianamente placentera comparada con la de muchos congéneres, no implica (ni mucho menos es equivalente a) que TODO EL MUNDO sea lindo y estable y todas las vidas sean placenteras. Y no sé si se habrá dado una vuelta por las noticias de los diarios últimamente… últimamente, digamos en los recientes 400 o 500 años, pero el mundo dista mucho de estar ordenado. En muchos lugares y momentos ha sido y es un desastre absoluto: guerras, hambre, asaltos, violaciones, asesinatos, terremotos, epidemias, tsunamis… hombres, mujeres y niños sufriendo… ¿y dios? ¡Bien, gracias!, viendo todos los días y a todas horas a Tano (servidor) a ver qué carambas hace con la matemática (¿Ya ve por qué le llamo ocioso?). Según palabras de George Carlin en su monólogo Religion is bullshit (La religión es un embuste, y mi traducción es amable), la forma de proceder de los humanos y los sucesos de la naturaleza que producen esa cantidad de desastres ¿parecen la obra de un ser superior? No, más bien parecen la obra de un oficinista con mala actitud. En un universo medianamente bien administrado, ese dios ya habría ido a dar con su todopoderoso trasero a la calle (por inepto). Y desde luego estoy completamente de acuerdo con Carlin.
¿Cómo puedo decir que hay caos? Pues porque este es la ausencia de orden, y me parece que poco orden puede haber cuando algunos seres humanos están siempre dispuestos a aniquilar a otros y a lo que sea que se atraviese en su camino hacia la adquisición de tierras, posesiones o pasiones. Las fuerzas de la naturaleza también aniquilan a las personas, a veces en cantidades enormes… insisto, ¿y dios qué hace sobre ello?

Nuestro concepto del orden, “Cosmeo” es que tiene su origen en un Ser inteligente que todo lo ordena, usted debería ver esto en las matemáticas. No existe posibilidad alguna que las imágenes que se expresan en palabras en este espacio, lanzadas al azar y caoticamente, se ordenen para dar la expresión de un pensamiento sino existe una mente ordenándolo todo. No existe matemática sin razón, y no existe razón sin Dios, porque Dios es la Máxima Razón.
Creemos que la máxima expresión del pensamiento de Dios, “El LOGOS” Es Jesucristo, quién deliberadamente vino a salvar a un Pueblo, no a toda la raza humana. ¿Es Dios arbitrario? Si, pero nunca será injusto, porque el pecado del hombre merece el castigo por tal ofensa. Claro que tú niegas esto, ¿Eres un buen hombre profesor?, ¿Crees que existe algo bueno?

Usted cree que dios es la máxima razón, y que la razón no existe sin dios, solamente porque usted de hecho cree que existe el tal dios. Demuéstrelo. De lo contrario, está hablando al aire. ¿De dónde saca que el tal dios, si existe, es la máxima razón?
Si su dios es tan razonable, ¿Por qué parece hacer cosas tan torpes? ¿Por qué deja que pasen todas esas calamidades a sus supuestas criaturas? ¿No le parece malvado y malévolo un ser que crea a otros indefensos solamente para ver cómo mueren y se matan entre ellos? Si, además, como se supone que es omnisciente, ya sabía desde antes de crear al ser humano que todo esto iba a pasar… ¿para qué dejó que pasara entonces? ¿le producirá algún tipo de diversión malsana ver cómo muchos no pueden seguir sus reglas y se van al infierno por tontos? Le digo que el dios este, si existe, es un desgraciado que disfruta con el horror y el dolor de los supuestos hijos que dice que ama… ¡Vaya tipo de amor! A mí que no me vaya a amar.
Niego todo lo que tenga qué negar, ya sea que a usted o a su dios les parezca bien o no. Explique de manera convincente y razonable qué tipo de dios crea seres imperfectos y les impone reglas a sabiendas de que no las cumplirán, y cuando finalmente las incumplen, llega con su espada vengadora y los envía al sufrimiento eterno… ¡ah, pero qué tipo tan desgraciado! Si los quería poner a sufrir en los sulfurosos infiernos, ¿por qué carambas no los envió ahí de una buena vez, en lugar de jugar con ellos al gato y al ratón durante toda su efímera vida? ¿O acaso tenía esperanzas de que lo lograran, es decir, de que milagrosamente mejoraran aunque él, en su omnisciencia sabía que no lo harían? ¿Creía entonces que podría llegar a equivocarse? ¿Este es el dios que es el principio de toda la razón? Pues no me lo parece, más bien parece que no sabe qué quiere, no sabe qué hace, juega a castigar a seres que ante él son indefensos por el sólo gusto de hacerlo. Suena como a un retrasado mental desmembrando insectos en medio de un campo… ¿ese es el dios amoroso?
¿Que si soy un buen hombre? Dos cosas: 1. No me corresponde a mí juzgar eso, sino a las personas que son las afectadas por mis acciones. 2. No es algo que a usted le importe, así que deje de hacer preguntas impertinentes y estúpidas.
¿Que si creo que existe algo bueno? Le insisto: no creo en nada. Ahora, considero que existen cosas dignas, agradables, saludables, adecuadas, confortantes y otros adjetivos que no necesito creer, porque los veo, los oigo, los palpo y los he vivido, y todo esto se juzga a la luz de lo que producen, que resulta benéfico para la raza humana.
Ah, ¡ya entendí sus preguntas! Seguramente usted es de las personas que creen que todos los que profesan una religión son solamente por ello buenos, y que todos los ateos somos necesariamente malévolos, ¿no? Ese argumento tiene varios nombres, uno es maniqueísmo.

Profesor, no tiene que creer. De hecho, la fe es un don de Dios que no es dado a todos. La incredulidad es descrita en la Biblia como un pecado que como todos los demás pecados, hacen responsable al hombre de condenación. A usted no le resulta útil, sin embargo, ignorando voluntariamente a Dios, se hace reo de eterna perdición. ¿Palabras duras? Si, pero es lo que enseña la Escritura.

Le digo que su dios está rabioso, loco y ansioso de reconocimiento. Yo supondría que un ser todo bondad y por tanto también todo humildad debería tener suficiente con saber él mismo que hizo a las desafortunadas sanguijuelas que luego va a destazar cuando se sienta aburrido; pero no, su dios está hambriento de reconocimiento, y si no lo recibe, amenaza con enviar al renegado al sufrimiento eterno (aunque él, como ya sabe todo, ya sabía quién se iría y quién no… es decir, más juegos fatuos): entonces, ¿tengo qué creer en su dios por miedo a lo que me pueda pasar si no lo hago? Pues qué pena: no me interesa, ni me preocupa, ni mucho menos me asusta, lo que un montón de aldeanos supersticiosos e iletrados de hace más de 2000 años creyó o inventó y luego escribió en un montón de historias inconexas, inverosímiles y contradictorias. ¿Así que el recurso último (o el único) del ser superior es amenazar? ¿y usted se cree todo ese montón de patrañas por algo más altruista, o solamente por las asquerosas dudas de ir a dar con sus huesos al infierno?

Responda-me algo, ¿De dónde saca los conceptos de perverso, amor, sufrimiento, felicidad, egoísmo, rabia, y venganza? ¿Pueden existir estas cosas, sin el concepto de un Dios? Quisiera saber que piensa al respecto.

Los saco del diccionario y los contrasto contra las cosas que he aprendido y lo que considero que es benéfico o no para la humanidad en conjunto. Para eso no me hace falta su dios. Desde luego que muchas cosas pueden existir sin ese ente imaginario. De hecho, existen. Si usted no puede concebir nada más si no pone a su dios por delante, es porque así ha sido instruida, así le enseñaron que debía ser, y usted nunca se tomó la molestia de pensar un par de minutos en ello con un espíritu crítico (¿para qué si diosito dijo? ¿acaso usted lo oyó?).

A usted le parece perverso, porque no comprende que Dios es Soberano, y que el tiene potestad de hacer lo que quiere con Su Creación, de la misma manera que un alfarero puede romper una vasija de barro hecha por este, y volver a hacer otra si le place por la razón que sea. Usted posiblemente, cree en el libre albedrío, me gustaría saber si es así…

Le insisto en que solamente un ser perverso y sediento de sangre puede crear criaturas para luego despanzurrarlas sin empacho.
Le insisto de nuevo en que NO CREO EN NADA; pero veo que será difícil (por decir lo menos) sacarle esa palabreja de la sesera, porque CREE que todo se resuelve CREYENDO. Considero que las personas deberían tener capacidad de raciocinio para diferenciar lo correcto de lo incorrecto, lo constructivo de lo destructivo, lo bondadoso de lo mezquino, y tal vez muchas sí lo tengan, aunque a fin de cuentas decidan irse por el camino de las segundas partes.
Otra vez: ¿su dios le dio libre albedrío a sus renacuajos nada más para regocijarse en ver cuántos se van al abismo “por sí solos”?

Un padre ama solo a sus hijos, no ama a los hijos de otro hombre, lo más que puede tenerles es afecto. ¿Tiene hijos profesor? La Biblia enseña que solo aquellos que creen en JESÚS tienen la potestad de ser hijos de Dios. Dígame algo, si yo le digo a mi hijo que le amo de manera especial, pero amo a los hijos de los demás de la misma manera, ¿Será mi amor verdaderamente especial para mi hijo?, Responda, eso si cree en el amor… ¿Cree en el amor?
Esa palabra es tan usada y tiene un origen muy cierto y elevado, ¿Lo conoce? Creo que negar la existencia de Dios, es negar los conceptos y valores que implica su existencia y que usted mismo menciona o cree, ¿Lo cree?

Insisto de nuevo: su dios es vengativo, egocéntrico, megalómano y está sediento de sangre. Según usted, no soy hijo de su dios porque no lo alabo. ¡Pero el taradito ya sabía eso desde el inicio de los tiempos!, ¿para qué dejó que existiera un renacuajo entre los otros al que no iba a querer porque no estaría dispuesto a ir a misa los domingos? ¿para regocijarse aún más cuando llegara al purgatorio? No sabe qué preocupado estoy por no ser “de sus hijos”, ¡uy, qué preocupación!
¿Debo entender entonces que usted se siente superior a mí y a otras personas que no profesan la fe de usted, porque no son hijos de su dios? ¿En dónde deja eso las supuestas enseñanzas de humildad de su dios? ¿No había qué poner la otra mejilla? ¿o la enseñanza era “siéntete superior a los demás y regocíjate de que arderán en los infiernos”? Qué curioso: eso me suena a soberbia… no soy muy bueno en ello, pero usted que es experta dígame: ¿qué no la soberbia es un “pecado mortal”? ¿Es decir que usted y sus compañeros de fe que piensen como usted nos van a acompañar en el fogón por sentirse seres insuflados por su dios? Hay una palabra en inglés para su intención: fail. En español le puedo dar una definción mejor: torpeza por desesperación.
¿Creo en el amor? Caramba, esto se comienza a hacer monótono. No creo en nada.
Sé que existen sentimientos de afecto muy intensos que podemos definir como amor. No necesito creer para sentirlo. ¿Usted sí?

En el caso del ejemplo de la piedra, su hipótesis sería cierta si Dios hiciera lo que usted dice. Pero el no se sujeta al hombre, sino que el hombre debe estar sujeto a El. No tiene que crear nada. En mi criterio es una falacia, ¿Por qué? Porque parte de una premisa falsa: “Dios puede crear algo que disminuya Su Poder”, No existe tal cosa. Dios nunca creará esa piedra, no porque no pueda, sino porque no quiere, El es Dios y jamás podría haber en El contradicción. Dios trasciende a Su creación, el que El no desee hacer algo, no lo hace incapaz de hacerlo, sino que le muestra Soberano sobre Su Creación y sobre todas las cosas que le pertenecen. ¿Por qué tendría Dios que hacer lo que un caprichoso tentador le pide?

Usted dijo por allá arriba que su dios era todo razón: pues estas razones lógicas que expuse en la demostración prueban que, mediante el uso de la razón, no es posible que exista su tal dios. No enrede las cosas. No le dije a su dios que hiciera piedras, principalmente porque no acustumbro hablar con seres imaginarios (no lo hice cuando era niño, menos aún ahora). Lo que exhibí claramente es que mediante un simple ejercicio del uso de la razón, que usted le achaca toda a su ser supremo, se prueba que tal ser no puede existir, como no sea en la torcida imaginación de algunos. Cada quién…

Lo mismo dicen aquellos que afirman que Dios ha creado el mal. No creo tal cosa, creo que los hombres son responsables de sus actos. También es libre de hacer lo que desea, pero jamás de buscar el bien máximo que es Dios. No intento convencerle de nada, porque en ultima instancia es Dios quien hace tal cosa, ¿Es usted incrédulo? Incluso en eso Dios es Soberano.

Atte Luz

Claro, ahora resulta que si soy incrédulo es porque su diosito así lo quiso… desde luego para, llegado el momento, ver cómo me cocino a fuego lento y disfrutarlo más. Por principio de cuentas, el término correcto es ATEO FUERTE y no porque vaya mucho al gimnasio, sino porque afirmo de manera categórica que su ser mitológico no existe, a diferencia del ateo débil que dice no saber si existe o no.
Su dios hará todo lo que usted quiera que haga en su mente. Si es feliz repitiéndose una y otra vez todas esas patrañas, bien por usted. Yo prefiero asumir la realidad y enfrentar el hecho de que una vez que termine mi vida no habrá nada más. No existe tal cosa como la vida eterna y todas las historias que se han tramado sobre el tema, una por cada religión o secta, no son más que un deseo desesperado de trascendencia de seres pequeños y temerosos, pero tan soberbios que no pueden soportar la sola idea de que su existencia es limitada y sueñan con seres mitológicos, divinos y todopoderosos que los salvarán de las garras de la muerte porque creyeron en ellos y en sus inverosímiles historias y ridículas reglas plasmadas en libros caducos y predicadas por delincuentes que son los primeros en violarlas.
¿Sabe qué? Después de leer todo esto y responderle, no solamente dudo de que sea matemática: también dudo que sea mujer. Al menos deberías tener el valor civil, muchachito imberbe, de firmar con tu verdadero género, porque hasta donde recuerdo, en tu religión también es pecado ser gay.
Saludos

Razón 01 – Lacónico Aleatorio 006 – La religión del Profesor


Habían trabajado dudas con respecto a los temas del examen próximo y, en consecuencia, la sesión había terminado un poco antes de la hora prevista.

Tras algunas preguntas sobre temas aleatorios, una de las últimas alumnas que aún quedaban en el aula preguntó al profesor:
—¿Usted es católico, verdad, Profesor?
—Soy ateo, Celina —respondió este sin titubear.

La reacción de la chica fue aquella a la que estaba acostumbrado: una mirada de incredulidad, seguida de un gesto que denotaba cierta preocupación tras darse cuenta de que la afirmación recién hecha no era una broma.

Habría sido ya una situación inesperada para una muchacha recién entrada en sus años veintes, nacida y educada en una pequeña población del conservador centro de la República, que uno de sus profesores declarara de manera abierta que no compartía la misma religión que el noventa por ciento de los habitantes del país. Peor aún que eso, él afirmaba categóricamente que profesaba ninguna religión, lo cual lo convertía en parte de una minoría que con dificultad alcanzaría un par de puntos porcentuales de una población de más de cien millones.

Sin embargo, a diferencia de algunas otras personas que se habían encontrado en su situación, Celina acertó a replicar:
—¿Por qué?

Sonriendo, entornó los ojos hacia la alumna y tras una breve sonrisa, comenzó a decir:
—Fue algo que ocurrió cuando comencé a estudiar matemáticas…
—¿Cuando estudiaba matemáticas?… ¿Usted estudió matemáticas? — preguntó, interrumpiéndolo brevemente —Así es, en esta misma universidad, hace algunos años —replicó, y en seguida prosiguió:

—Recién comenzando la carrera y como consecuencia de las materias que tomaba, me di cuenta de que todo tiene un por qué. Una justificación. Incluso cuestiones que siempre había dado por hechas, la tenían, y era posible deducirlas aplicando unas cuantas reglas, específicas y claramente establecidas. Pero también noté que eso no ocurre con la religión. Muchas cuestiones básicas de la religión no admiten el más mínimo examen a la luz del razonamiento lógico, sino que enseguida se desmoronan ante este —Explicó el Profesor mientras Celina le miraba y escuchaba atenta.

—Hallándome ante la necesidad de tomar una decisión al respecto, noté que no había manera de tomar en serio a la religión si había de guiarme por la razón.

—Lo que saqué en conclusión, tiempo después, fue que las matemáticas mataron a dios —remató, finalmente, ante la mirada un tanto incrédula de la alumna.

—Ah… bueno, profesor. Me tengo qué ir. Hasta luego — dijo Celina al tiempo que tomaba sus útiles y cruzaba la puerta del aula.

—Sí, claro. Que te vaya bien. —alcanzó a responderle mientras se preguntaba si ella querría volver a tocar el tema en alguna ocasión posterior, aunque su sospecha era que no.

Borró las últimas anotaciones que tenía en el pizarrón y guardó los gises y el libro en la mochila. Colocó la computadora portátil en el maletín y tomando ambas cosas, salió del salón.

Antonio Vivaldi – Verano


La música es una expresión maravillosa. El arte en general lo es; pero la música me produce un muy particular deleite.

La música llamada culta o clásica nos da una gran oportunidad para apreciar el arte y la maestría que implican ejecutar (ya no digamos crear) melodías complejas de manera simultánea, coordinada y entrelazada.

Los cuatro conciertos para cuerdas de Antonio Vivaldi, denominados Las Cuatro Estaciones, están entre mis preferidos. Alguna vez una compañera de trabajo se refirió divertida a esta preferencia mía diciendo algo como: “Uy sí, una obra muy poco conocida”, queriedo dar a entender que cualquiera, sin necesidad de tener una vasta cultura, conocía estos conciertos.

Desconozco si su mofa estaba justificada por un amplísimo conocimiento de las obras clásicas; sin embargo da lo mismo: cierto es que yo no tengo tal conocimiento enciclopédico, pero de cualquier modo me parece que estas obras son dignas de escucharse y admirarse.

Les dejo esta interpretación de los tres movimientos de “El Verano” bajo la dirección de la violinista alemana Julia Fischer (lo siento, está en inglés)

(A ver cuánto tiempo nos dura el gusto, porque está alojado en YouTube)

Mis 25 razones para ser ateo


Este es un espacio en el que pretendo explicar cuáles son mis motivos para ser ateo. Trataré de hacerlo de manera clara y serena, aunque conociéndome y tratándose del tema que se trata, supongo que esto último no siempre me será posible.

De ningún modo busco dar una justificación, sino solamente hacer una compilación de los principales motivos razonados que tengo para desestimar las alegaciones primordiales de las religiones, especialmente la católica, puesto que es en la que me fue endilgada siendo niño; pero a una que otra distinta de esta algo le alcanzará a tocar, con una alta probabilidad.

A pesar del título en realidad no estoy seguro de que sean solamente 25 las razones. Tampoco sé de momento si mantendré este sitio abierto de manera indefinida o dejaré de escribir en él al haber presentado todas las razones, sean cuantas fueren; pero ya habrá tiempo para pensar en ello.

Aceptaré comentarios a favor y en contra con la única condición de que por lo menos tengan un mínimo de congruencia; pero les anticipo que los responderé con argumentos. No tengo el más mínimo aprecio por los trolls, así que, en general, no vivirán mucho por aquí.

Comienzo, pues, con esta labor. Ojalá mis amigos de años y los nuevos conocidos me acompañen.

Saludos

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